Yavanna
Volviste
el tiempo a tu favor
y
te dieron un nombre
Yavanna;
sí, Yavanna...
Eres
para nosotros
espiral
en expansión
la
dama del bosque
la
sierva del sol
la
hija legítima de un delfín.
Eres
un quasard dentro de mí.
Con
tu vida muere mi muerte
y
danzo y lloro contigo.
Sigo
tu espacio de reposo,
mi
espacio de creación
sin
pensamiento.
***
Qué
serás, Yavanna,
luna
o sol
vida
o muerte,
blanco
o negro.
Qué
serás, si ya todo lo has sido.
Y
qué seré yo ante ti
bruma
o roble.
Me
angustia sostener tu peso
si
eres fuerte
Te
confieso, hija,
tengo miedo de no entender tu alma.
Te
concebiste de un chispazo,
de
un milagro, tal vez.
Era
luna llena, cuando tú, todavía eras Nada
entre
las aguas de mi vientre,
y
te fuiste haciendo de latido en latido.
Un
sonido circular que rebotaba sobre sí mismo.
Y
palpitaba en ti el Sagrado Corazón de Jesús,
la
chispa de Dios.
Eras
Dios en ti
que
todavía no eras tú,
sino
el inicio de tu espacio en mí.
Eras
breña de manantial
convertida
en futuros sentidos.
Eras
presente sobre presente,
un
coloquio del tiempo.
Eras
y eres todavía
esa
ranura de vida que lo contiene todo.
Estás
cargada de pulsos,
de
sustancia dorada, y
a
la vez, de tu no tiempo
dentro
de mi estremecimiento absurdo,
que
aprendí de las ideas.
Te
formas sin pensamiento.
Imaginación
de Dios.
Otra
de sus creaciones.
Cómo
dispondrá de tu cuerpo,
Qué
tendrá deparado para tu mente,
Cuál
será esa coincidencia que nos una,
cómo
saber dónde está tu más íntimo hallazgo
que
te hizo venir al mundo.
Maestra
desde antes de venir,
por
ti he aprendido el arte de la espera,
a
fluir en un espacio sin contornos,
a
volverme humo en tierra vieja,
a
abandonar mi angustia para que llegues
vida
mía, niña mía,
abeja,
cordel, delfin,
flamingo.
***
En
el ultrasonido
salen
dos ojos vivos y redondos.
Salen
dos círculos infinitos
contenidos
de amor,
todavía
vacíos de agregados inútiles.
Eres
inocencia pura.
al
primer sonido que emitió Dios,
al
primer impulso que lo movió
a
crear su imperfección.
Te
vas formando a su imagen y semejanza;
todavía
sin esos espurios espejos
que
te volverán humana.
Eres una catedral sin paredes,
sin
limitantes.
Duermes
sin ponerte horas.
No
importa si es de día o de noche.
La
noche contiene su luz intermitente,
que
luego es destapada.
Todavía
duermes en tu juego
y
despiertas en un sueño,
en
la Madre Negra
y
la Madre Blanca.
Y
me asusta tu quietud
cuando
no das patadas,
y
me asusta tu constante
movimiento
de vida eterna.
Cuál
es tu sentido, Yavanna
Si
tu nombre procede de Yava, Yavé‚
Cuál
es tu misión, cuál tu aventura
Eso
ni se piensa.
Tan
sólo, tan mucho
eres
un holograma de Dios.
Cuánto
vacío dentro de mí
que
busco tu Gracia y no la encuentro.
porque
tú, Yavanna,
eres
lo más nuevo
que
me ha sucedido,
Me
has regresado
a
mi propia entraña
y
la veo con asombro
y
me quedo ahí, atónita,
sin
saber cómo expresarme en ti
No
sé qué darte porque todo lo tienes.
Tienes
lo esencialmente vital
que
no necesita extras,
porque
no sabe de necesidades,
porque
todavía no hay influencias extrañas.
Nada
más existe tu soledad callada,
esa
soledad virginal, nueva,
y
te chupas el dedo
para
saborear los dones del Espíritu,
y
te estiras cual resorte
y
regresas a tu infinitud de crecimiento,
a
tu eternidad,
a
tus ojos asomados
a
vigilar la primera memoria,
que
te convierte, paso a paso,
y
en algo menos esencial,
en
algo más grande dentro de los límites,
y
en algo más compacto y
fragmentado
de Nada divina.
Poco
a poco,
porque
el tiempo empieza
a
tener su impacto en ti,
Prepárate
para tu primera muerte,
hija,
hijita,
que
estás a punto de nacer.
***
Pero
antes de nacer,
revisa
tus marejadas de colores.
Los
olivos que revisten tu piel,
el
aliento sagrado dentro
de
tu boca que aún no blasfema.
Revisa
tus dedos francos,
dispuestos
a asir las riendas del movimiento.
Revístete
íntegra,
para
que recuerdes tu verdadera naturaleza,
tu
unidad primaria.
Para
que adores lo que tienes
y
no desees lo que no se te ha dado.
Para
pasar por alto el Espíritu de Temor
y
que pases al de la Inteligencia,
pero
si no es así,
y
tienes que vivir el del temor,
no
me hagas caso,
sólo
son las ilusiones de una madre nueva,
que
se ha desaliñado por miedo al fango.
Yavanna,
acércate al
filo
del abismo y conócete,
rompe
tus armaduras
para
que sientas
el
vértigo que te inestabiliza
y
recuperes
en
esta vida,
tu
ancestral sabiduría.
Tu
mamá
Adela.










Hoy mi bebita cumple quince años. Les comparto mi blog como un homenaje a su vida, a su presencia en la mía, a lo que para mí significa ser su mamá.
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