lunes, 30 de junio de 2014

Homenaje a los quince


 Yavanna


Volviste el tiempo a tu favor
y te dieron un nombre
Yavanna; sí, Yavanna...
Eres para nosotros
espiral en expansión
la dama del bosque
la sierva del sol
la hija legítima de un delfín.
Eres un quasard dentro de mí.
Con tu vida muere mi muerte
y danzo y lloro contigo.
Sigo tu espacio de reposo,
mi espacio de creación
sin pensamiento.

***
Qué serás, Yavanna,
luna o sol
vida o muerte,
blanco o negro.
Qué serás, si ya todo lo has sido.
Y qué seré yo ante ti
bruma o roble.
Me angustia sostener tu peso
si eres fuerte
o soltar tus alas si eres libre.
Te confieso, hija,
 tengo miedo de no entender tu alma.
Te concebiste de un chispazo,
de un milagro, tal vez.
Era luna llena, cuando tú, todavía eras Nada
entre las aguas de mi vientre,
y te fuiste haciendo de latido en latido.

Un sonido circular que rebotaba sobre sí mismo.
Y palpitaba en ti el Sagrado Corazón de Jesús,
la chispa de Dios.
Eras Dios en ti
que todavía no eras tú,
sino el inicio de tu espacio en mí.
Eras breña de manantial
convertida en futuros sentidos.
Eras presente sobre presente,
aquí y ahora,

un coloquio del tiempo.
Eras y eres todavía
esa ranura de vida que lo contiene todo.
Estás cargada de pulsos,
de sustancia dorada, y
a la vez, de tu no tiempo
dentro de mi estremecimiento absurdo,
que aprendí de las ideas.
Te formas sin pensamiento.
Eres pura conciencia.
Imaginación de Dios.
Otra de sus creaciones.
Cómo dispondrá de tu cuerpo,
Qué tendrá deparado para tu mente,
Cuál será esa coincidencia que nos una,
cómo saber dónde está tu más íntimo hallazgo
que te hizo venir al mundo.
Maestra desde antes de venir,
por ti he aprendido el arte de la espera,
a fluir en un espacio sin contornos,
a volverme humo en tierra vieja,
a dejarme a solas,
a abandonar mi angustia para que llegues
vida mía, niña mía,
abeja, cordel, delfin,
flamingo.

***
En el ultrasonido
salen dos ojos vivos y redondos.
Salen dos círculos infinitos
contenidos de amor,
todavía vacíos de agregados inútiles.
Eres inocencia pura.
Tu cabeza abierta
al primer sonido que emitió Dios,
al primer impulso que lo movió
a crear su imperfección.
Te vas formando a su imagen y semejanza;
todavía sin esos espurios espejos
que te volverán humana.
 Eres una catedral sin paredes,
sin limitantes.
Duermes sin ponerte horas.
No importa si es de día o de noche.
Para tí es lo mismo.
La noche contiene su luz intermitente,
que luego es destapada.
Todavía duermes en tu juego
y despiertas en un sueño,
en la Madre Negra
y la Madre Blanca.
Y me asusta tu quietud
cuando no das patadas,
y me asusta tu constante
movimiento de vida eterna.
Cuál es tu sentido, Yavanna
Si tu nombre procede de Yava, Yavé‚
Cuál es tu misión, cuál tu aventura
Eso ni se piensa.
Tan sólo, tan mucho
eres un holograma de Dios.
Cuánto vacío dentro de mí
que busco tu Gracia y no la encuentro.
Siento diferente
porque tú, Yavanna,
eres lo más nuevo
que me ha sucedido,
Me has regresado
a mi propia entraña
y la veo con asombro
y me quedo ahí, atónita,
sin saber cómo expresarme en ti
o expresarte en mí.
No sé qué darte porque todo lo tienes.
Tienes lo esencialmente vital
que no necesita extras,
porque no sabe de necesidades,
porque todavía no hay influencias extrañas.
Nada más existe tu soledad callada,
esa soledad virginal, nueva,
que se ciñe sobre tu principio humano,
y te chupas el dedo
para saborear los dones del Espíritu,
y te estiras cual resorte
y regresas a tu infinitud de crecimiento,
a tu eternidad,
a tus ojos asomados
a vigilar la primera memoria,
que te convierte, paso a paso,
en algo más completamente humano
y en algo menos esencial,
en algo más grande dentro de los límites,
y en algo más compacto y
fragmentado de Nada divina.
Poco a poco,
porque el tiempo empieza
a tener su impacto en ti,
te vuelves destino sin saberlo.
Prepárate para tu primera muerte,
hija, hijita,
que estás a punto de nacer.

***
Pero antes de nacer,
revisa tus marejadas de colores.
Los olivos que revisten tu piel,
el aliento sagrado dentro
de tu boca que aún no blasfema.
Revisa tus dedos francos,
dispuestos a asir las riendas del movimiento.
Revístete íntegra,
para que recuerdes tu verdadera naturaleza,
tu unidad primaria.
Para que adores lo que tienes
y no desees lo que no se te ha dado.
Para pasar por alto el Espíritu de Temor
y que pases al de la Inteligencia,
pero si no es así,
y tienes que vivir el del temor,
no me hagas caso,
sólo son las ilusiones de una madre nueva,
que se ha desaliñado por miedo al fango.
Yavanna, acércate al
filo del abismo y conócete,
rompe tus armaduras
para que sientas
el vértigo que te inestabiliza
y recuperes
en esta vida,
tu ancestral sabiduría.
                                                                                                         
Tu mamá 
Adela.
                                                                                                         










1 comentario:

  1. Hoy mi bebita cumple quince años. Les comparto mi blog como un homenaje a su vida, a su presencia en la mía, a lo que para mí significa ser su mamá.

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